Ante la publicación de la Resolución Nº162 del Ministerio de Agricultura del 2 de abril de 2024 que “reconoce la existencia de semillas tradicionales y establece orientaciones al efecto”, declaramos:
KIÑE. Que más allá del reconocimiento oficial que se realiza en este documento sobre la existencia de las semillas tradicionales y la labor de quienes cuidan y guardan las semillas, esta es una práctica ancestral que es y continuará siendo promovida y protegida desde los diversos territorios, con o sin el permiso de los Estados y sus Convenios Internacionales.
EPU. Que sólo gracias a la naturaleza de esta práctica, heredada de las primeras naciones que continúan resistiendo, ha sido posible la subsistencia de diversas especies, cuya protección y cultivo, promueve la soberanía alimentaria en respeto al itxofilmongen y en armonía con el kume mongen, que es la base del rakizuam y cosmovisión mapuche, como también lo es para Pueblos Indígenas hermanos, con los que cohabitamos y resistimos, en este territorio llamado América.
KÜLA. Que, como se ha dicho, esta es una práctica ancestral de subsistencia y profundo intercambio de saberes y no un elemento más del folclor con que los Estados suelen caricaturizar a nuestros Pueblos, por lo que rechazamos tajantemente la imposición de establecer las cantidades permitidas para el intercambio de semillas, que supuestamente “serán reguladas por un acto administrativo del Ministerio de Agricultura”. Aquello nos parece una total burla a las costumbres y cultura tanto de Pueblos Originarios, como para la agricultura familiar campesina.
MELI. Que, junto a la anterior, la imposición de la creación de una “Lista de guardadoras y guardadores de semillas tradicionales”, para supuestamente “generar la información necesaria para promover la incorporación de las semillas tradicionales en los diferentes instrumentos públicos, a fin de fortalecer su protección, rescate, conservación y utilización sustentable”, no posee ninguna funcionalidad más que aumentar el control que ejerce el Estado sobre quienes son cuidadoras de las semillas.
KECHU. Por último, entendemos que detrás de resoluciones como éstas subyace una gran presión política y económica ejercida por la agroindustria, que año a año aumenta sus ganancias, mientras el hambre mundial no desciende y cuyas acciones persistentes por mercantilizar todo, continúan amenazando la protección de semillas nativas, libres de transgenia, diversas, multicolores, sabrosas, alimenticias y saludables, que son fruto de la transmisión de conocimientos ancestrales.
Llamamos a las comunidades, organizaciones y colectivos conscientes a amplificar esta alarma por el cuidado de las semillas, de su intercambio y de quienes han permitido y seguirán permitiendo su protección y guarda.

