El Xawvn de picikece que surgió en 2022 en conmemoración del Día de la Resistencia Indígena y como una forma de abrir espacios para las infancias, volvió en su segunda versión este 2023 para reforzar la transmisión del kimvn a través del aukantun.
Con la finalidad de que picikece (niñas y niños) de distintas edades puedan fortalecer el aprendizaje de su cultura mapuche y compartir con sus pares a través de juegos y costumbres ancestrales, la asociación Ad Kimvn, realizó el pasado sábado 11 de noviembre la segunda versión del Petu Aukantuy Picikece, que por razones climáticas no pudo desarrollarse en su fecha original de octubre.
María Colimil Namoncura, presidenta de Ad Kimvn, sostuvo que el resultado de la actividad evidencia que para los niños y niñas estos espacios son fundamentales y enriquecedores.
“La hermosa actividad de ayer reafirma que nuestros picikece necesitan recibir nuestro kimvn como mapuce y jugando es la mejor manera de entregarles estas enseñanzas. En esta oportunidad, lo hicimos con los epew, con el palin, con el mapucedungun, con el cantar y el reir. Eso nos demuestra que debemos seguir realizando esta actividad para entregar los valores y saberes mapuce cada vez a más niños y niñas”, expresó Colimil.
Kimvn aukantun
Así fue que picikece, en su mayoría de Temuco, llegaron a participar del Petu Aucantuy 2023, donde pudieron pintar, escuchar epew narrados por Maggi Bucarey, participar de un purun y practicar juegos mapuce tradicionales como mawmillan y palin, con la guía de Samuel Huechucura.
El mawmillan consiste en que 2 jugadores vendados se sitúan en medio de un círculo formado por otras personas que luego irán teniendo su turno. Uno de los jugadores representa al cazador que debe decir “maw” y el otro contrincante pasa a ser la presa, que debe responder: “millan”, tratando de que el cazador no lo alcance.
En este juego que fortalece la destreza, el equilibrio y la confianza en el colectivo, el círculo de personas protege que las y los jugadores no salgan de la zona de juego y además pueden ayudar a la presa diciendo: “faw püle” (por aquí) para alertarle de la presencia de la o el cazador.
Por su parte, el palin, motivó a grandes y chicos a jugar y a aprender cómo se nombra en mapucedungun a los implementos que se utilizan en esta práctica ancestral, como es el wiño (bastón de madera) y el pali (bola).
La dinámica del juego consiste en que 2 grupos de jugadores se enfrentan en hileras para buscar trasladar el pali, guiándolo con el wiño, hasta el tripalwe (línea del otro equipo). Se lleva a cabo en el paliwe (lugar donde se juega palin o cancha) cuyas dimensiones dependerán del territorio donde se juegue, pero suele ser rectangular, bastante más largo que ancho.
La importancia del palin
La práctica ancestral del palin implica un encuentro entre lof y comunidades para fortalecer las relaciones políticas, espirituales y culturales, tanto de sus autoridades, como de sus integrantes. En él se comparte, no sólo el juego, sino también los alimentos y nutxam (conversación).
En un primer período de irrupción colonial española el palin fue una práctica asimilada a la chueca (deporte practicado en Castilla, España), despojándola de su verdadera significancia cultural y política.
Si bien, más tarde fue prohibida tanto por los españoles como por los inicios de la república chilena, en 2004 el palin fue reconocido como deporte nacional. Esta mirada estatal, a pesar de declarar su existencia, continuó el camino por separarlo de su función social y política, la que de todas maneras se ha ido recuperando gracias a los distintos esfuerzos de diversas organizaciones y comunidades por revitalizar la cultura y cosmovisión del Pueblo Nación Mapuche.
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