La angustia y la persistente sensación de injusticia son algunas de las emociones que cruzan los días de familias mapuche que en la actualidad deben enfrentar la desaparición y el encarcelamiento de sus seres queridos o autoridades tradicionales. Casos como el de Julia Chuñil, José Huenante o el de cientos de presos políticos mapuche van engrosando la distancia entre el sentir cotidiano de sus familias y la ilusión de ser escuchados y obtener justicia.
Reporteo: Monserrat Berroeta / Texto: Natalie Gilbert
Con la finalidad de visibilizar la situación de distintas familias que en la actualidad enfrentan, la denegación de justicia en el esclarecimiento de distintas casos de desaparición de sus seres queridos, así como de otras que deben encarar la criminalización de sus lof y el encarcelamiento de sus integrantes, es que estudiantes del Hogar mapuche Pelontuwe de Temuco, organizaron un Nvxamkawvn en julio, por la desaparición forzada y la prisión política en Wajmapu.
En la instancia, transmitida en vivo por radio Kurruf, estuvieron presentes familiares de Julia Chuñil, dirigenta mapuche vista por última vez el 8 de noviembre de 2024 en Máfil, región de Los Ríos; familiares de José Huenante, joven mapuche de 16 años, desaparecido en Puerto Montt el 3 de septiembre de 2005; familiares del Lonko Juan Pichún del Lof Temulemu de Traiguén, que permanece en prisión preventiva en la cárcel de Temuco; y Alex Huenchullan, quien expuso sobre el caso del werken Benjamín Coñoepan, del Lof Epu Leufu, quien también permanece privado de libertad en la cárcel de Angol.
La desaparición de Julia Chuñil en medio de un conflicto territorial
Julia Chuñil fue vista por última vez por su hija Jeanette Troncoso, el viernes 8 de noviembre de 2024, antes de que partiera, en compañía de sus perros, rumbo al Fundo La Fride en busca de sus animales. Ella y su perro Cholito, nunca más volvieron a bajar de la montaña, hace ya 8 meses.
El predio en cuestión, ubicado entre el límite de la comuna de Máfil y Los Lagos, tiene un largo y enredado historial de propiedad. Por derechos territoriales ancestrales fue reclamado por la Comunidad de Putreguel, cuya presidenta Julia Chuñil, inició en agosto de 2015 una recuperación territorial, con presencia de funcionarios de la Conadi, meses después de un traspaso fallido entre la Conadi y otra comunidad proveniente de Lautaro.
Dos años antes y tras un incumplimiento de contrato, dicha comunidad, Blanco Lepin de Lautaro, presentó una demanda en contra de la Conadi, del Banco Scotiabank y del propietario, de ese entonces; el empresario local Juan Carlos Morstadt Andwanter. Dicha demanda, que llegó hasta la Corte Suprema, logró un fallo que obligaba a Morstadt a devolver a la Conadi el dinero recibido por la compra, por un total de más de mil millones de pesos ($1.114.250.000), dinero que nunca fue devuelto como ordenó el máximo tribunal del país. Al contrario lo que sí volvió, pero a manos del empresario agrícola y forestal, fue la propiedad del mismo fundo, según consta en la inscripción del Conservador de Bienes Raíces de Los Lagos.
Sin saber de ese enredo y creyendo que el predio continuaba en manos de la Conadi, Julia Chuñil inició el proceso de recuperación territorial para la comunidad mapuche Putreguel de Máfil. Años más tarde comenzaría a recibir hostigamientos y diferentes acciones de amedrentamiento de parte del mismo empresario Juan Carlos Morstadt, hasta que luego de haber advertido en diferentes ocasiones a su propia familia, Julia Chuñil desapareció sin dejar rastro. Para más detalle ver el reportaje: “Si me pasa algo, ustedes ya saben quien fue”.
Durante los 8 meses transcurridos desde la desaparición de Julia Chuñil, su familia ha acusado hostigamiento policial y allanamientos desproporcionados. Además, abogadas de la familia interpusieron un recurso de amparo a su favor, luego de la denuncia por apremios ilegítimos sufridos en enero de este año por su hija Jeanette, quien fue presionada a inculparse, al interior de un vehículo policial por un efectivo de Carabineros, mientras se hacía un allanamiento en su hogar y en presencia de la Fiscal a cargo del caso, en ese momento, Tatiana Esquivel.
Por otra parte, la Fiscalía de Los Ríos, que ha mantenido a la familia al margen de cualquier información sobre la investigación, habría filtrado a algunos medios el hallazgo de muestras de sangre supuestamente coincidentes con Julia Chuñil, lo que fue tajantemente desmentido por la abogada Karina Riquelme.
“En la casa de Jeanette Troncoso Chuñil nunca hubo ni existió ningún rastro de sangre de Julia, eso es falso y no es algo que nosotros venimos a afirmar con la palabra, sino que hemos adjuntado los informes genéticos y los informes periciales que dan cuenta de ello”, declaró Riquelme a la salida de los alegatos por el recurso de amparo en la Corte de Apelaciones de Valdivia, del pasado 23 de junio.
El recurso que, más tarde, fue desestimado por la Corte de Apelaciones de Valdivia y luego negado por la Corte Suprema, buscaba la revisión de las actuaciones del Ministerio Público, Carabineros y la PDI en el marco de la investigación por la desaparición de Julia Chuñil, ante las vulneraciones denunciadas por su familia.
Para Pablo San Martín, hijo de Julia Chuñil, presente en el Nutramkawvn del Hogar Pelontuwe, el tiempo de espera por lograr justicia ha sido muy difícil. “Nosotros hemos vivido con mucha tristeza el no saber dónde está nuestra madre, qué le pasó, cómo habrán sido sus últimos días”.
San Martín reiteró que no han tenido mayor contacto con la Fiscalía que investiga el caso: “Con el nuevo fiscal que está en la causa no hemos tenido una reunión, estamos con nuestra abogada gestionando, porque han cambiado ya varios fiscales, y con don Alejandro Ríos queremos tener una reunión. Vamos a llegar hasta el final para saber qué pasó con nuestra madre”.
Sobre los hostigamientos policiales que han enfrentado como familia San Martin precisó que “desde el momento que mi madre fue desaparecida, hasta casi los 6, 7 meses, fuimos muy hostigados por Carabineros en la casa de mi hermana. Mi familia siempre estuvo en el ojo de la investigación y nosotros no tenemos nada que ver con su desaparición. Aquí hay una sola persona a la que le molestaba mi madre y para nosotros esa persona es el principal sospechoso de su desaparición”, puntualizó Pablo San Martín Chuñil.
José Huenante: a 20 años de su desaparición
En la actualidad, José Huenante tendría 37 años. Quién sabe si hubiese estudiado o si hubiese seguido trabajando como lo comenzó a hacer desde los 13 años, después de dejar la educación escolar. Lo que sí sabemos es que a sus 37 años le quedaría aún mucha vida por delante.
Sin embargo, en 2005 y con 16 años de edad, tras salir con unos amigos en la población Miraflores de Puerto Montt, fue detenido por Carabineros. Desde esa noche, su familia y cercanos nunca más volvieron a verlo.
Los pasos que su madre y tía han dado por distintos rincones de Chile haciendo eco de su historia y exigiendo justicia por su hijo y sobrino, han sido incansables, pero, al parecer insuficientes para esa conocida figura que carga, a ojos vendados, con una pesada balanza. La frialdad de los muros que albergan a los tribunales de justicia ha sido impenetrable, para ellas. Tras 20 años, aún no se esclarecen las circunstancias de la desaparición de José Huenante, ni se ha procesado a los culpables.
Si bien, los carabineros sindicados como sospechosos de su desaparición: segundo Juan Ricardo Altamirano Figueroa, de la 5ª Comisaría de Puerto Montt; cabo Patricio Alejandro Mera Hernández, de la 2ª Comisaría de Puerto Montt; y el cabo César Antonio Vidal Cárdenas, de la 2ª Comisaría de Puerto Aisén fueron formalizados por secuestro de menor de edad en marzo de 2009 y acusados de adulterar el registro de detenidos y el kilometraje del vehículo que utilizaron aquella noche: la investigación no duró mucho.
A menos de un año de iniciada, la Corte de Apelaciones de Puerto Montt remitió el caso a la Justicia Militar, entregando a ésta la investigación sobre los Carabineros y a la justicia ordinaria la eventual participación de civiles.
En 2022, tras 17 años, la Justicia Militar condenó a uno de los Carabineros implicados por el delito de falsificación de documento público. Así, César Vidal Cárdenas apenas recibió una sentencia de 541 días de presidio menor en su grado medio, pero del destino final de José Huenante, nada.
Su madre, Cecilia Huenante, presente en el Nvxamkawvn, organizado por el Hogar Pelontuwe de Temuco, sostuvo que como familia seguirán exigiendo justicia a pesar del pacto de silencio sostenido entre los carabineros implicados y su institución.
“Yo nunca voy a bajar los brazos por mi hijo, hasta que tengamos una justicia digna y para darle una sepultura digna a mi hijo. Hay un pacto de silencio que ellos nunca van a romper, pero sus corazones tampoco están tranquilos por lo que ellos hicieron, porque le hicieron un daño muy grande a la familia”, sostuvo Cecilia Huenante.
Por su parte, Eliana Huenante, tía de José, anunció que en la próxima conmemoración de la desaparición forzada de su sobrino, esperan una gran convocatoria, tras 2 décadas sin José Huenante: “Estamos pensando hacer una marcha masiva y con fuerza, ya que el 3 de septiembre se cumplen 20 años en que hemos esperado justicia”.
Un caso en el que, tras 2 décadas, persiste la ausencia de José Huenante y de verdad y justicia ante su desaparición. También el abandono del Estado hacia su familia y la serie de irregularidades que marcaron el proceso judicial, que hasta ahora sólo ha entregado impunidad a los responsables.
Una de las actividades ya fijadas para septiembre en conmemoración de los 20 años de la desaparición de José Huenante es el Nvxamkawvn Desaparición Forzada en la "Futa Willi Mapu", convocado por estudiantes mapuche de la Universidad de Los Lagos para el próximo martes 2 de septiembre a las 17 horas en Puerto Montt y que abordará tanto el caso de Huenante como de Julia Chuñil. Revisa más info aquí.
Prisión política mapuche
Según el listado de Prisionpoliticamapuche.org, actualizado a 2024, existen 86 personas mapuche consideradas como presos y presas políticas, en distintas cárceles de Chile. Entre los criterios adoptados para elaborar esta lista se consideró que: “La o el preso político se reivindique como tal, o esté reivindicado por su familia, comunidad u organización mapuche y que a la persona mapuche privada de libertad no se le respeten las garantías judiciales del debido proceso”, como lo son las extensas prisiones preventivas que las y los presos políticos mapuche suelen enfrentar.
Además, que en sus casos, “se hayan aplicado condenas ejemplificadoras que buscan desarticular cualquier expresión política de reconstrucción del pueblo nación mapuche. Existiendo especial ensañamiento con las acciones de recuperación y reivindicación territorial. Siendo clave en esto, la incidencia del gobierno de turno, sobre el poder judicial, por medio de la presentación de querellas por parte del Ministerio del Interior”.
Por último, la lista de prisión política mapuche también considera las circunstancias en donde “exista un doble castigo, ejercido por parte de Gendarmería y organismos encargados de la reinserción social en las cárceles”, al por ejemplo prohibir el ingreso de visitas con vestimenta mapuche, la celebración de tradiciones propias de la cultura o el ingreso de alimentos mapuche.
Estas son parte de las circunstancias que ha denunciado el werken Benjamín Coñoepan, quien se mantiene privado de libertad en la cárcel de Angol, luego de ser detenido tras un allanamiento realizado el 1 de agosto de 2023 en el Lof Epu Leufu de Malleco y ser formalizado por diversos delitos como robo con intimidación, entre otros, cuya investigación judicial lo mantiene hace 2 años en prisión preventiva.
El caso de Coñoepan fue expuesto en el nvxamkawvn del Hogar mapuche Pelontuwe, en el marco de los efectos de la violencia estatal presente en Wajmapu (territorio mapuche en Chile y Argentina), por el werken Alex Huenchullán quien aseveró que
“Casos como el del peñi Benjamin hay muchos en Wallmapu, persecuciones políticas y judiciales. También están metidos empresarios forestales y latifundistas… Estamos hablando de una nueva pacificación, no hay una gran diferencia con la anterior, porque hoy también tenemos a los militares reprimiendo y asesinando a los peñis. Además se está torturando en los allanamientos. En mi caso, en un allanamiento de una comunidad entre Victoria y Curacautin, también fui torturado”.
Asimismo, Huenchullan, aseguró la presencia de sicariato empresarial en Wajmapu: “Coñoepan sufrió el hostigamiento policial y latifundista, al peñi lo iban a ver a la casa los sicarios de los latifundistas, que sabemos cómo operan en Malleco y que no son pocos. Por eso bien que se hagan este tipo de conversaciones para hacerle ver a la ciudadanía los atropellos que siguen viviendo las comunidades que resisten, es necesario visibilizarlo”.
Por su parte, Nayadeth Pichun, hija del lonko Juan Pichún que actualmente enfrenta un nuevo periodo de privación de libertad, sostuvo que esa violencia estatal arrasa no sólo con los líderes y lideresas mapuche sino que con todo su entorno familiar y territorial.
“Es lamentable que los niños, muchas veces, tengan que sufrir este tipo de persecución. Ahora, ver que en todo Wallmapu se tengan que vivir estas injusticias, sin respetar a nuestras autoridades tradicionales, que son nuestro lonko, werken y machi, es doloroso para nosotros como mapuche”.
Así mismo, la joven expuso sobre la compleja situación que les aqueja con varios miembros de su familia encarcelados: “Como familia, estamos nuevamente sufriendo esta injusticia, sólo por querer el bienestar para nuestro Pueblo. Han sido días difíciles como familia, días en que nos ha costado un poco levantarnos. Aún así como familias estamos bien parados y firmes, ya que nuestra familia es numerosa. Somos 7 hermanos y tenemos a 2 en la cárcel. Nuestras ñuke, que son mayores, a veces también decaen”
Según Nayadeth, hija del lonko Pichun, las extensas prisiones por las que deben pasar las y los dirigentes mapuches así como autoridades espirituales imputadas o condenadas son funcionales para los intereses del Estado: “Mientras los mapuche alcemos la voz, siempre nos van a enjuiciar y acusar de algo sin pruebas, porque antes de que los jueces den su sentencia, los winka y los medios, ya aseguran que los mapuche son terroristas y delincuentes. No así con los winka que cometen otros delitos, que no son enjuiciados como el mapuche. Para el Estado mientras un mapuche que alzó la voz esté preso más tiempo, mejor, porque así creen ellos que el resto va a estar callado, pero se equivocan, porque los mapuche tenemos harto newen”, aseguró Pichun.

