En la jornada, se hicieron presentes luchadoras y dirigentas de distintos territorios para compartir un espacio de nvtxam sobre experiencias vinculadas a la violencia estatal, tanto durante el periodo de la dictadura, como en el presente.
En conmemoración por los 50 años del golpe de Estado civil militar, este 2023, la Asociación Ad Kimvn organizó un especial encuentro en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena: “Kecu mari xipantv newentun ka nuxamtun pu mapuce zomo: Relatos a 50 años del golpe de Estado en Chile”.
Desde Ad Kimvn, Valentina Torres Huechucura, señaló que el día de la Mujer Indígena es una fecha que la Asociación siempre releva con el interés de fortalecer los lazos y la comunicación entre las problemáticas de los diversos territorios.
“Nos sentimos muy contentas de habernos reunido con nuestras lamgen, hace años que esta fecha es fundamental para Ad Kimvn, no sólo con motivo reconocer la importancia histórica que es para nuestro pueblo el trabajo y la existencia de la mujer, sino que para registrar qué derechos no son respetados y qué problemáticas tenemos en nuestros territorios, lo que ha servido mucho para afianzar confianzas y levantar información respecto de nuestras inquietudes y problemáticas como mujeres mapuches, en este contexto de colonización, de machismo y de violencia de Estado”.
La emotiva actividad convocó a mujeres mapuche de diversos territorios y organizaciones, quienes compartieron vivencias y miradas acerca de las consecuencias de la violencia ejercida por el Estado durante la dictadura.

Terrorismo de Estado que desde el mismo 1973 arremetió en territorio mapuche donde agentes policiales y militares detuvieron y torturaron a cientos de hombres y mujeres mapuche, de los cuales más de 170 se convirtieron en detenidos desaparecidos y ejecutados políticos.
Al respecto, Valentina Torres Huechucura, destacó que pudieron contar con las experiencias de mujeres mapuche que sobrevivieron a ese oscuro periodo.
“Tuvimos la suerte de contar con lamgen que cumplieron roles de dirigencia durante la lucha contra la dictadura y por la democracia. Compartieron sus testimonios de cómo lo vivieron ellas, algunas siendo niñas, algunas siendo jóvenes, cómo fue también la pérdida de familiares, de reconocer a su historia familiar, cómo se organizaron a sus padres en tiempos anteriores a la dictadura, en la unidad popular, y posteriores al golpe”, sostuvo la integrante de Ad Kimvn.
En el nvxam también se analizó el contexto actual, en donde el Estado, luego de la transición y a través de los diferentes gobiernos de turno, continúa ejerciendo violencia tanto a través de operativos policiales y militarización de Gulumapu, como mediante la criminalización y judicialización de causas y movimientos mapuche que defienden los territorios del extractivismo capitalista.
En ese sentido, Margarita Nahuel del Lof Rofue, mamá del preso político Luis Tranamil, denunció que a pesar de que muchos y muchas lucharon la llegada de la democracia, hoy se sigue reprimiendo al Pueblo Nación Mapuche.
“Hoy, me pregunto para qué habremos luchado tanto para que llegue la democracia, ¿para que hoy nuestra gente esté en la cárcel?. Yo tengo, actualmente, a un hijo preso político mapuche, también estuvo mi hijo mayor por el caso Huracán. Y yo luché para llegara la democracia, hoy tenemos al PC de gobierno, en el Estado y ellos son los que nos reprimen a nosotros, ósea ¿para qué luché, para qué luchamos?, cuestionó Margarita Nahuel.
Asimismo, Nahuel enfatizó en que a pesar de la represión estatal, la lucha mapuche debe mantenerse firme: “La lucha mapuche hay que mantenerla, es nuestra, olvidémonos de que los partidos no nos devolvieron la mano, no importa, pero nosotras somos mujeres mapuche y tenemos que seguir luchando para educar a nuestros nietos, a nuestros hijos a nuestros bisnietos si es que los alcanzamos a conocer. Concuerdo con las lamgen de que las mujeres mapuche tenemos mucha fuerza. Y aquí estoy luchando, con un hijo preso, con una pareja que estuvo casi 20 años clandestino, pero nos mantenemos firmes, luchando por nuestros territorios y por nuestra cultura, para que nos mantengamos como mapuche y también mantengamos el mapuzugun, ese es mi trabajo ahora”, expresó Margarita Nahuel.
Por su parte, Priscila Dualt Sepúlveda, de la comunidad de Quintul, viuda de Alcaman de Malalche Rincón, en Cholchol, comentó que los tiempos de dictadura marcaron a su comunidad y familia.
“Mi papá fue torturado en época de dictadura, mi mamá era profesora en CholChol, también en Neltume y esos fueron tiempos muy difíciles”. Sobre la actualidad en su territorio, Priscila expresó que el mayor problema es la irrupción de la religión evangélica, “en mi comunidad ha entrado mucho el evangelio, entonces se está perdiendo mucho toda la cultura, tenemos ruka, tenemos sede, pero se está perdiendo mucho la cultura, porque algunos ven malo eso, le han metido eso en la cabeza a las mujeres, poco menos que la machi es bruja”, relató Dualth.

Por otra parte, Valentina Torres Huechucura sostuvo que estos relatos pudieron cruzarse con el de otras generaciones que si bien no vivieron la dictadura, si han visto cómo las consecuencias se han profundizado en la actualidad.
“También pudimos contar con los relatos de mujeres mapuche más jóvenes, tanto del campo, como de lo de la ciudad, sobre cómo trabajamos nosotras con estas herencias de la dictadura, si bien, no vivimos el proceso de ni de la Unidad Popular ni de la dictadura, podemos reconocer fácilmente las herencias que quedaron de esa brutal violencia que hubo y del despojo. Y cómo lo que en algún momento fue una oportunidad para los pueblos, de poder relacionarse de una forma diferente con el Estado, fue truncada con este neoliberalismo tan profundizado hoy, cuyas consecuencias vemos en nuestro territorio. Entonces ese cruce de relatos fue muy interesante y emotivo, ya que también contamos, como siempre, con nuestra lamgen machi María Lielmil Hualquil de Collillan Chifka, que nos acompañó no sólo para guiarnos en lo espiritual, sino también con sus relatos de vida”, finalizó la integrante de Ad Kimvn.
La violencia del latifundio previo a la dictadura
En Chile, en la década del 60, se vivía un periodo de efervescencia en la clase popular campesina hastiada de los abusos de la burguesía que ostentaba la propiedad de inmensas extensiones de tierra despojadas al Pueblo Mapuche. Todo en un contexto latinoamericano donde comenzaban a instalarse procesos de Reforma Agraria en distintos países que en mayor o menor medida buscaban la redistribución de la propiedad de la tierra.
Durante el gobierno conservador de Jorge Alessandri Palma se promulgó la primera ley de Reforma Agraria, que fue llamada la Ley Macetero ya que no provocó mayores cambios en las grandes extensiones del latifundio. A partir de 1967, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, con la promulgación de una nueva Ley de Reforma Agraria y de la Ley de Sindicalización, con el lema “La tierra es de quien la trabaja” sí se inicia una política expropiatoria mayor y se comienza a dar forma a las demandas de cientos de miles de campesinos que exigían terminar con sus precarias condiciones de vida.
Entrado el gobierno de la Unidad Popular dirigido por Salvador Allende, el proceso se intensifica y amplía, incluyendo la devolución de tierras usurpadas al Pueblo Mapuche por el propio Estado décadas atrás. Esto acrecentó las energías y esperanzas de los diversos movimientos por la recuperación de las tierras mapuche y a su vez, envalentonó a quienes perjudicaba, la burguesía agraria dueña de fundos de miles de hectáreas.
En ese contexto, es que se organizan tomas en distintos puntos del país, tanto por parte de trabajadores campesinos, como de comunidades mapuche que en muchos de los casos van a ser repelidas con violencia, tanto de parte de grupos paramilitares de ultraderecha como de administradores y dueños de fundos.
Fue el caso del Fundo Brasil Sur, ubicado en Lautaro, perteneciente a Alfredo Palma Palma, que es tomado en mayo de 1971 por un grupo de mapuche pertenecientes al Movimiento Campesino Revolucionario (MCR) y que fueron repelidos a balazos por Javier Maldonado, administrador de dicho fundo. En esa acción, fallece Juan Huilipan de 17 años. Tiempo después ese fundo sería expropiado y pasaría a manos de la Corporación de Reforma Agraria (Cora), entregado por el mismo Palma Palma, según algunos documentos.
Aquel asesinato marcó a la compositora y cantora tradicional Elisa Avendaño Curaqueo, quien en ese entonces era una niña que vivía junto a su familia en el Asentamiento Brasil de Vega Larga.
“Huilipan era un joven de 17 años y lo asesinaron. Yo era una niña, 10 o 11 años tenía. El enfrentamiento en ese fundo fue de las 5 de la mañana a las 11 del día. Los ricos les entregaron armas a sus trabajadores para enfrentar a los mapuche, entonces mataron a 5 personas ese día, 3 huinca y 2 mapuche y entre esos a Juan Huilipan y ahí viene mi historia de la música. Yo levanté la historia de Juan Huilipan haciendo música. Y hoy hago música al mundo, esa música y otra que he ido creando, sobre el lamgen, me duele mucho nombrarlo, el lamgen Camilo Catrillanca”, expresó la cantora tradicional mapuche, reconocida en 2022 con el Premio Nacional de Música.
Relevar el uso del mapucedungun
Con la finalidad de potenciar la revitalización del uso del mapucedungun, en la actividad, muchas de las presentes compartieron sus testimonios en la lengua originaria mapuche, como una forma de reivindicar el uso de la lengua y de fomentar el aprendizaje para quienes por toda la carga colonialista y represora de siglos no la practicaron desde la niñez y hoy en su etapa adulta están en este reencuentro con su cultura.
Al finalizar el encuentro se redactó una declaración pública con la cual se exigió justicia para las víctimas de la dictadura y se denunció que “la llamada democracia no será tal mientras nuestro pueblo siga siendo perseguido por el Estado”, proclamando la “libertad a todos los presos políticos mapuche” y enviando “newen a todos los procesos de recuperación territorial mapuche”.
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